


Puchi era una gatica de la calle. Apareció en la esquina de la cuadra, casi adulta pero todavía un poquito chiquita, y todos los días, cuando su dueño salía camino al trabajo, ella lo veía y le hacía bulla.
Él le daba de comer. Y un día decidió que ya era suficiente de esquina: la adoptó. Hoy es la consentida de la casa y la que le puso nombre a la tienda.





A Tomilinchis lo trajimos del kilómetro 30, en un paradero junto a una cafetería al lado de la carretera. La dueña nos lo ofreció porque no podía quedarse con él: ya tenía otros gatos y con ellos no le iba bien.
Nos lo trajimos a casa y aquí se quedó. Hoy duerme donde le da la gana: sillas, escritorios y hasta el clóset.




Milo es el perrito de la marca: el que sonríe en nuestro logo. Tiene unas orejas enormes, una sonrisa de oreja a oreja y mucho talento para posar.




En la casa de María viven Boris, Luna, Shimuela, Cejas y un gatico más que todavía no les hemos presentado. Todos esperan su turno frente a la cámara.







Cuando lleguen las prendas, las vas a ver puestas en sus modelos, con su nombre en cada ficha. Mientras tanto, cuéntanos qué necesita tu peludo.